Día de la Solidaridad CPS Pichilemu

El mes de agosto, la Iglesia Católica nos llama a recordar un gran Santo chileno, que dedicó gran parte de su vida a dar ese tiempo extra, esa palabra amiga al hermano que lo necesitara.

Alberto Hurtado fue un hombre que se donó sin ver a quien, vio en sus hermanos más pobres una necesidad latente, una necesidad de derechos igualitarios, de sentido social, de educar a todos por igual, él vio y escucho ese grito de la sangre que clamaba en las calles chilenas.

En la actualidad, son otros gritos de la sangre los que nos convocan o quizás los mismos con otro faceta, mas de igual manera precisan se escuchados. Como colegio decidimos acudir a ese llamado de la sangre en nuestro establecimiento, los alumnos compartieron con sus pares un momento de reflexión, entretención y recaudación de alimentos con útiles de aseo, para posteriormente ir en ayuda de aquellos hermanos que sin ser de nuestra tierra, son parte de nosotros.

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